Caos en Mexico
Gabriel Monasterios
Miembro activo de la institucionEl domingo, el Ejército mexicano llevó a cabo una operación en la que se ejecutó al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, conocido por su alias “El Mencho”. Esta organización criminal tenía presencia operativa en distintos continentes y era uno de los principales distribuidores de fentanilo en Estados Unidos, lo que lo convertía en uno de los hombres más buscados por la DEA.
Su muerte desató una ola de violencia en distintos puntos de México. Los focos más intensos se registraron en los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Guerrero y Puebla, en el centro del país, así como en Baja California y Tamaulipas, en el norte. En varias ciudades hubo ataques a comercios —como farmacias y tiendas—, una táctica conocida de represalia de las bandas delictivas contra autoridades locales y federales.
La historia del narcotráfico en México no es nueva. Comienza a desarrollarse en la segunda mitad del siglo XX, pero es a finales de la década de 1990 —tras la caída del Cartel de Medellin de Pablo Escobar— cuando los cárteles mexicanos se expanden de manera significativa, pasando a controlar la logística y el mercado estadounidense. En ese escenario cobra protagonismo el Cartel de Sinaloa, liderado por el tristemente célebre Joaquin Guzman, quien actualmente cumple cadena perpetua en Estados Unidos tras haber sido extraditado en 2017.
Si bien la violencia ya era un problema estructural, la llamada “guerra contra el narcotráfico”, impulsada durante el mandato de Felipe Calderon (2006–2012), marcó un punto de inflexión. Durante ese período, distintos cárteles llegaron a controlar amplias zonas del territorio mexicano, en algunos casos superando la presencia efectiva del Estado.
La situación se agravó con la llegada de Andres Manuel Lopez Obrador (2018–2024), registrándose un aumento del 28% en el número de homicidios en comparación con su predecesor Enrique Pena Nieto, y un 66% respecto a Calderón. La estrategia de seguridad de su gobierno, conocida como “abrazos, no balazos”, fue ampliamente criticada por considerar que permitió un fortalecimiento de las organizaciones criminales.
Todo indica que la violencia podría continuar. La disputa por el liderazgo del CJNG no parece que vaya a ser pacífica. La lucha por el control territorial entre facciones rivales podría desatar nuevos enfrentamientos, como suele ocurrir en contextos de fragmentación del crimen organizado.
Además, la presión del gobierno de Donald Trump hacia México para intensificar la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el control del tráfico de drogas hacia Estados Unidos podría generar nuevas tensiones y reacciones violentas por parte de los grupos criminales.
México no es un país periférico ni marginal en el escenario global. Es la segunda economía más grande de América Latina, uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos y una potencia cultural de gran influencia regional. Por eso, la estabilidad del país tiene implicancias que trascienden sus fronteras.
En Bolivia, el narcotráfico es uno de los principales problemas estructurales. Si bien aún no se alcanzan los niveles de violencia extrema observados en México, ya se pueden identificar patrones preocupantes. El trópico de Cochabamba (Chapare) presenta zonas con escasa presencia estatal y fuerte influencia de organizaciones vinculadas a la producción de coca. Una parte significativa de la producción excedentaria termina desviándose hacia la elaboración de cocaína.
Asimismo, durante los bloqueos evistas del año pasado, en el norte de Potosí —particularmente en Llalagua— se denunciaron situaciones en las que grupos armados retuvieron a pobladores y resguardaban plantaciones de marihuana destinadas al tráfico hacia el norte de Chile. Son señales de alerta sobre territorios con débil presencia institucional y posibles redes de protección o tolerancia estatal.
Si te tocara enfrentar una situación tan compleja y delicada como la mexicana, ¿cómo la encararías para evitar que todo termine en un desastre mayor?
¿Y qué tendría que hacer Bolivia hoy, en serio y sin parches, para no terminar en un escenario parecido al de México?