Josué Mercado
Primer Vicepresidente de la InstitucionAproximándonos a las elecciones municipales, uno de los desafíos que se presenta para la siguiente gestión es la consigna del transporte público; bajo el contexto de la consolidación de la región metropolitana, nace la necesidad de una restructuración que brinde nuevas soluciones para la población.
Desde los años 60s en Santa Cruz de la Sierra predomina un modelo de transporte público de tipo sindical, en el que los propietarios de los “micros” se asocian en sindicatos o cooperativas; a los cuales el municipio les concede permiso de operación y circulación, teniendo que cumplir estos requisitos conforme a la Ley General de Transportes (Ley 165), la Ley Autónoma Municipal 1216 de Movilidad Urbana y algunas Ordenanzas Municipales como ser la 008/1993.
Dicho modelo ha permitido que los sindicatos tengan el poder de negociación a la hora de administrar las rutas, el control operativo diario, reglamento para los choferes, sistema de paradas para pasajeros hasta la tarifa que debe cobrarse; ya que, caso contrario, estos tienen la capacidad de paralizar la ciudad con bloqueos y causar perjuicio social.
En los últimos meses, debido a la reducción del subsidio a los combustibles, el desafío del gobierno ha sido negociar las tarifas del transporte con los sindicatos, ya que estos exigían cobrar un precio de hasta Bs. 4 por el pasaje, precio duplicado considerando que hace poco este tenía un valor de Bs. 2.
¿Corresponde un incremento en el pasaje? La población general también se vio descontenta al no considerar justificable un incremento tan elevado, pues los vehículos son antiguos y se encuentran en mal estado, las rutas están desordenadas y son ineficientes, además que la capacidad de pasajeros por micro es muy limitada comparado a buses en otras ciudades; todo esto vuelve al sistema de micros un servicio que con los años se ha quedado retrasado y es obsoleto a la hora de dar respuesta a los desafíos que presenta la integración metropolitana.
Adicionalmente, algo que muy pocas veces se menciona es que el sistema no es solamente injusto para la población, la cual merece un servicio de mayor calidad, sino que es también injusto para el propio chofer, pues en los sindicatos es solo un pequeño grupo de los dirigentes los que son los verdaderos dueños de los vehículos, sometiendo al chofer a un sistema en el que debe pagar su derecho a línea, además de someterse a un control de tiempos y castigos muy estricto, sin el descanso correspondiente y hasta superando las 8 horas que debería durar el jornal, además sin recibir beneficios sociales. El sistema sindical beneficia a unos pocos y somete a los conductores a horarios que los lleva a correr y apurarse para cumplir la norma, lo que incrementa el peligro en la ciudad tanto para el conductor como para el peatón.
Ahora que se aproxima una nueva gestión municipal y los candidatos ya están dando propuestas al respecto, es nuestro deber como ciudadanos analizar este tema con el mayor espíritu crítico, por eso: ¿Qué soluciones proponemos los jóvenes? ¿Se debe cambiar el sistema sindical por un sistema de empresa privada, pública o público-privado? Ante un cambio sistémico ¿Cómo se puede negociar con los sindicatos para evitar el mayor perjuicio para todos?