Miguel Crespo
Miembro Activo de la instituciónEn los últimos veinte años hemos visto cómo Bolivia ha atravesado una profunda crisis social y política marcada por la polarización, los conflictos constantes y la división entre bolivianos.
Durante este tiempo, hemos visto cómo el discurso de inclusión e igualdad impulsado por los gobiernos del MAS fue cuestionado por amplios sectores de la sociedad, quienes consideran que, lejos de construir una verdadera igualdad, el Estado terminó favoreciendo a determinadas organizaciones indígenas, campesinas y sindicales afines al gobierno.
También hemos visto cómo estos sectores adquirieron una gran influencia dentro de las instituciones públicas y cómo, en muchos casos, la designación de autoridades respondió más a criterios políticos y de lealtad partidaria que a la capacidad profesional, generando una percepción de ineficiencia, corrupción y debilitamiento institucional.
A lo largo de estos años, Bolivia ha experimentado una creciente polarización política. El referéndum del 21 de febrero de 2016, la crisis de 2019, el paro cívico de 2022 y los recientes bloqueos de 2026 son ejemplos de cómo las diferencias políticas y sociales han derivado en conflictos que han afectado a todo el país.
Como consecuencia, hemos presenciado pérdidas humanas, millonarias pérdidas económicas, desabastecimiento, disminución de la inversión y una creciente incertidumbre sobre el futuro de Bolivia.
Frente a esta realidad, surgen dos preguntas importante para todos nosotros:
1. ¿Creés que el movimiento indigenista ha ayudado a que haya más igualdad e inclusión en Bolivia o pensás que ha generado más división entre los bolivianos y ha frenado el desarrollo del país?
2. ¿Creés que los indígenas deberían seguir teniendo beneficios especiales por ser indígenas o pensás que todos los bolivianos deberían tener las mismas reglas y obligaciones?