Alexis Pizzorno
Miembro activoHace unos días, Leonardo Loza, gobernador de Cochabamba, dio su opinión acerca de la designación de Zvonko Matkovic como presidente del directorio de ENDE Valle Hermoso, una empresa perteneciente a la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), empresa pública estratégica del Estado boliviano encargada de la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica en el país.
Leonardo Loza calificó como indignante que Zvonko Matkovic fuera designado para dirigir una empresa ubicada en Cochabamba, argumentando que "hay grandes profesionales cochabambinos" y que "hubiera sido lindo que un cochabambino asuma esta responsabilidad". Horas más tarde, Manfred Reyes Villa, alcalde del municipio de Cochabamba —paceño de nacimiento—, respaldó esa postura al afirmar que Cochabamba cuenta con profesionales plenamente capacitados para dirigir una empresa estratégica instalada en su departamento.
Las reacciones no tardaron en llegar. Mientras algunos defendieron estas declaraciones como una forma legítima de priorizar el talento y la representación regional, otros las calificaron como un discurso regionalista e incluso discriminatorio, argumentando que el acceso a los cargos públicos debería fundamentarse en el mérito, la experiencia y la capacidad, sin importar el lugar de nacimiento o de procedencia.
Sin embargo, el debate tomó mayor fuerza cuando quien respaldó esta postura fue Manfred Reyes Villa, un político que durante años ha promovido un discurso basado en la unidad nacional, la reconciliación entre los bolivianos y la necesidad de superar las divisiones regionales. Esto llevó a muchos a cuestionar si existe una contradicción entre ese mensaje y la idea de que determinados cargos deban ser ocupados preferentemente por personas de un departamento específico.
Más allá de los nombres propios, este caso pone sobre la mesa un debate que trasciende a una empresa pública o a un cargo en particular. ¿El lugar de nacimiento debería influir en el acceso a un cargo público o únicamente deberían prevalecer el mérito y la capacidad? Y, si estas mismas palabras hubieran sido pronunciadas por un líder político cruceño, ¿la reacción de la opinión pública, de los medios de comunicación y de los actores políticos habría sido exactamente la misma?