Hugo Justiniano Rojo
Miembro Activo de la instituciónTodos hemos escuchado alguna vez a nuestros abuelos hablar de una Santa Cruz distinta: calles de tierra, una ciudad pequeña y una vida mucho más tranquila. Pero, con el enorme crecimiento que tuvo Santa Cruz desde los años 70 hasta hoy, también llegaron problemas urbanos que antes no existían.
Uno de ellos es el crecimiento del comercio informal. Actualmente, muchos espacios públicos como plazas, avenidas, parques y aceras han sido ocupados por ferias y vendedores ambulantes. A partir de este problema surgen dos posiciones distintas.
Por un lado, muchos ciudadanos consideran que la ciudad perdió el control de algunos espacios públicos. Piensan que existe desorden, dificultad para circular, suciedad y competencia desleal para negocios formales que sí pagan impuestos y cumplen normas.
Por otro lado, también existe la posición de los vendedores ambulantes. Muchas personas trabajan en las calles porque no encuentran empleo formal y necesitan generar ingresos para mantener a sus familias. Para ellos, el comercio informal representa una forma de sobrevivir.
Entonces, el verdadero debate no es simplemente si los ambulantes deben quedarse o irse, sino cómo encontrar un equilibrio entre el orden urbano y la necesidad económica de miles de personas.
Tal vez el problema no sea solamente la informalidad, sino que Santa Cruz creció demasiado rápido y nunca terminó de prepararse completamente para convertirse en una gran metrópoli.
Y es ahí donde también entra la autocrítica. El crecimiento acelerado de Santa Cruz no solo trajo desarrollo, sino también desafíos que no fueron planificados ni gestionados a tiempo. La falta de orden en los espacios públicos no es responsabilidad de un solo sector, sino el resultado de decisiones acumuladas, falta de control y adaptación tardía a una ciudad que cambió más rápido de lo esperado.
Finalmente, el debate queda abierto:
¿Santa Cruz debería ser más estricta con el uso de los espacios públicos o buscar formas de integrar y ordenar el comercio informal?
¿Hasta qué punto es justo sacrificar el orden de la ciudad para garantizar el sustento de quienes viven del comercio informal?