Catalina Guzmán
Miembro activo de la instituciónLas redes sociales han transformado la manera en que expresamos nuestras opiniones y juzgamos las acciones de otras personas. Una conducta cuestionable puede generar rápidamente rechazo público, pero esa reacción no siempre es igual para todos: la fama, la popularidad y la exposición pueden influir en la percepción que tenemos de alguien.
Un estudio de William J. Brady y otros investigadores, publicado en Science Advances en 2021, analizó más de 12 millones de publicaciones y encontró que, cuando las personas reciben apoyo por expresar indignación, es más probable que vuelvan a hacerlo. Esto muestra cómo las redes pueden amplificar determinadas reacciones y hacerlas más visibles.
Esto nos lleva a reflexionar sobre si realmente juzgamos las acciones de una persona por igual o si nuestra percepción cambia dependiendo de quién sea y del interés que genere su imagen.
Para algunas personas, el juicio público puede ser una forma de exigir responsabilidad, especialmente cuando se trata de figuras con gran influencia. Las redes sociales también permiten visibilizar comportamientos polémicos y generar conversaciones sobre temas que podrían pasar desapercibidos. Desde esta perspectiva, la presión social puede contribuir a establecer límites y promover una mayor responsabilidad pública.
Un ejemplo reciente es el de Tatiana Marset. Fue aprehendida el 13 de marzo de 2026 y enviada a detención preventiva en Palmasola mientras continuaba una investigación por su presunta vinculación con la estructura de su hermano, Sebastián Marset. El 21 de julio, un juez determinó sustituir la detención preventiva por detención domiciliaria, medida que se hizo efectiva el 19 de agosto.
Al día siguiente, La Razón informó que una peluquería de Santa Cruz había utilizado una fotografía de Marset en una publicación promocional. El caso volvió a generar atención porque muestra el contraste entre una persona que se encuentra atravesando un proceso judicial y su aparición nuevamente en espacios de exposición pública.
Puede entenderse que la publicidad y la popularidad influyan en estas situaciones; sin embargo, esto también genera una contradicción: si una persona era cuestionada anteriormente, puede resultar llamativo cómo cambia la opinión sobre ella cuando vuelve a ser popular o genera interés. Esto podría mostrar que, en algunos casos, la imagen y la fama terminan teniendo más peso que las acciones que generaron el cuestionamiento.
¿Hasta qué punto la fama y la publicidad pueden influir en nuestra forma de juzgar las acciones de alguien?
Si una persona vuelve a ser aceptada por la sociedad, ¿significa que sus acciones dejaron de importar o simplemente que el público dejó de prestarles atención?