Thais Guardia
Miembro activo de la instituciónEn septiembre de este año, una campaña que superó los 34 millones de visualizaciones en 24 horas desató un debate no solo en redes sociales, sino también en un ámbito mucho más amplio.
Sydney Sweeney, actriz y modelo, compartió un anuncio de una plataforma de apuestas deportivas en el que dice explícitamente: «¿Crees que sabes de deportes? Pruébalo», mientras se la ve desnuda, acompañada de diferentes elementos deportivos, como balones y raquetas, y sentada en un aro de básquet.
Esto, que para muchas personas pareció inofensivo al principio, generó una respuesta directa de atletas olímpicas sobre lo que realmente representa este tipo de publicidad para las mujeres en este ámbito.
Ariarne Titmus, ganadora de cuatro medallas de oro olímpicas, expresó: «No solo es una patada en la cara para todas las mujeres que han dedicado su vida a perfeccionar su disciplina, sino también para todas las mujeres que disfrutan del deporte por lo que realmente es: trabajo en equipo, amistad, dedicación y excelencia».
Sin embargo, este tipo de anuncios no es nada nuevo, ni algo que la actriz haya creado específicamente. Entonces, ¿por qué generó tal respuesta?
«Es solo deporte», afirma Sydney varias veces en el anuncio.
Volvamos un poco a los datos históricos. En los primeros Juegos Olímpicos modernos, celebrados en Atenas en 1896, no participó ninguna mujer. Cuatro años después, en París 1900, las mujeres pudieron competir por primera vez, aunque representaban apenas el 2 % de los atletas.
Desde entonces, su participación fue aumentando progresivamente hasta alcanzar, en París 2024, una distribución igualitaria de las plazas olímpicas.
Aun así, durante generaciones, las atletas han trabajado para cambiar la conversación: pasar de hablar sobre cómo se ven sus cuerpos a hablar sobre lo que sus cuerpos pueden hacer.
Y esto es importante porque más de la mitad de las niñas abandonan el deporte antes de los 15 años, señalando la imagen corporal y la confianza en sí mismas como algunas de las barreras que les impiden participar.
Por causas como esta, muchas deportistas reaccionaron con videos de «así se ve realmente una mujer en el deporte», compartiendo imágenes no romantizadas de cómo se ve el deporte femenino.
Ahora bien, aquí viene el punto de inflexión dentro de esta controversia: muchos defienden que mostrar el cuerpo en redes sociales es una decisión personal y que hacerlo no debería ser motivo de controversia, especialmente en una sociedad donde este tipo de contenido se ha normalizado.
Desde esta perspectiva, la polémica puede parecer una reacción exagerada ante una campaña publicitaria que, para algunos, no tiene por qué representar un problema.
Entonces, ¿hasta qué punto es empoderamiento y dónde empieza la cosificación? ¿Realmente el anuncio tenía esa intención planeada o fue dramatizado y llevado a otro nivel cuando el punto nunca fue ese?